
Self storage, PLAYA DEL CARMEN
De la naturaleza del fuego
Los seres humanos no dejamos de ser animales, actuamos por instinto, el constante progreso o transformación que ha sufrido nuestro genoma aún no minimiza las alteraciones propias del animal.
Por instinto descubrimos el fuego, pero fue otra cosa lo que hizo de la casualidad una herramienta, herramienta que dio paso después a lo que conocemos como civilización. Asimismo, nuestra psique mantiene instintos propios de nuestro género (homo sapiens sapiens), retiene lo que queremos, acumulamos porque nos genera algún apego, alguna certeza de que no nos extinguiremos, casi tan fuerte como la necesidad de extendernos mediante una descendencia.
Este proyecto sabe de necesidades primigenias y les da un sentido y orientación. Borges habla de la tortura de recordar todo, de que tal vez deberíamos ocupar lo esencial o nos vamos a llevar a alguna especie de suicidio, pero igual habla de muchas letras, de muchos libros, de bibliotecas apiladas de estos; y entonces concluimos que una parte de nosotros debería ser práctica y la otra, la de nuestro instinto de apego, la de memorias debería estar almacenado en algún otro sitio, pero de forma ordenada y utilitaria. Igual y con repisas, igual y con pasillos, en planta libre, con iluminación fría, con clasificaciones flexibles de acuerdo a un uso. Destinar un espacio para el pasado, para la válvula de escape al tedio de las nimiedades. Las bodegas parten del dejarse encandilar por el fuego y después decidir si es una herramienta o no. ¿Cuándo el concepto de habitabilidad había sido llevado hacia la supervivencia y los recuerdos?
Las bodegas son una forma más de supervivencia en el siglo XXI. El desmantelamiento postmoderno de la relación entre lo útil y lo bello, las cuales son desplegadas en este trabajo como una reflexión en torno al diseño y la arquitectura, todo esto en el intento de articular una poética de la habitabilidad.
Ser y tiempo






